Pocos animales suelen ser considerados “Organismos superiores”, por tener un lenguaje complejo y estructurado. La mayoría coinciden en señalar al humano como la forma más acabada de inteligencia. Pero hay otros animales cuya etología permite elevarlos al plano de “seres dotados de inteligencia”.

La Megaptera novaeangliae, conocida también como ballena jorobada o Yubarta es un animal gregario, organizado en grupos o pequeñas sociedades. No sólo ostenta el desplazamiento migratorio más largo registrado en cualquier animal, pues se alimenta durante el invierno en las aguas cálidas del trópico, en el Pacífico Colombiano, donde dan a luz sus crías cada dos años, y regresan en la primavera a aguas cercanas a los polos.

El Golfo de Tribugá, y especialmente la Ensenada de Utría, en Nuquí, departamento del Chocó-Colombia, es un lugar en el que una población cercana a los 800 animales arriban cada año entre julio y septiembre para dar a luz sus ballenatos. Las aguas tranquilas y profundas de la ensenada facilitan a las ballenas un espacio donde enseñar a nadar a sus crías de 4 metros. Así mismo, proveen seguridad pues hasta allí no acceden facilmente depredadores, como el tiburón, gracias, en considerable medida, al corredor de delfines que impiden su ingreso.

Hasta hace poco tiempo más de 100.000 ballenas jorobadas fueron cazadas para extraer y comerciar su grasa, lo que llevó a esta especie al punto de la extinción. Hoy, afortunadamente, la población mundial se encuentra en proceso de recuperación. Se calculan unos 63.000 individuos a nivel mundial, los cuales se comunican por ondas de silbidos y chillidos articulados los cuales alcanzan largas distancias gracias al medio.

La protección de la Ballena Jorobada ha permitido que otras especies animales que se encuentran en los entornos que estas habitan se beneficien también. Sin embargo, las causas de muerte contra este animal están asociadas a la contaminación de los mares, los vertimientos químicos.